Desde 2007, he caminado las calles del Estado militando
activamente en el Partido de la Revolución Democrática. A lo largo del trayecto
me encontré con un sin número de alegrías y sinsabores, conocí gente
interesante, hice amigos y aprendí infinidad de cosas que solo la política
podría enseñarnos.
Participé con alegría y gusto en diversas actividades y
cargos, Delgado Estatal (2008), Brigadista, Representante General (2009),
Candidato (2010), Representante en Órganos Electorales (2010, 2012 y 2013),
Encargado estatal de Afiliación (2010-2012), Representante en la comisión de
vigilancia (2012-2013), Secretario de Asuntos Juveniles, en fin, siempre estuve
donde mi partido me necesitó.
Y reitero que participé con alegría y gusto porque creía en
los principios que el PRD defendía y aún en los momentos difíciles estuve, como
muchos compañeros, al pie del cañón, en 2007 y 2008 cuando nadie creía en
nuestro partido por las manifestaciones de lo ocurrido en 2006 y las internas
donde se desató un carnicería interna y que al final derivase en un fatal
resultado en 2009.
Pero a pesar de todo, seguía participando porque veía en el
PRD un partido que defendía los ideales de una Izquierda Progresista, que
alzaba la voz en contra de las injusticias y que jamás anteponía los intereses
del partido o individuales a los de la sociedad y eso me sentía estar orgulloso
de él y me alentaba a continuar adelante a pesar del exceso de trabajo, a pesar
de las desveladas, a pesar de los resultados y condiciones desfavorables.
Hoy en día, el PRD no es ni la sombra de aquel partido al
que, con mucho ánimo e ilusión me incorporé. Hoy en día veo un partido que en
sus representaciones, tanto locales como nacionales, se entrega sin más regateo
a los gobiernos en turno, que no le importa dejar de lado la vida institucional
del partido, que usa sus recursos, pocos o muchos, con fines personales, que le
da lo mismo dictar agenda que ni si quiera fijar postura por un acontecimiento
tan grave como el de Guerrero, un partido que abandona a sus dirigentes de
base.
Hoy solo le importa obtener espacios burocráticos en las
Administraciones Públicas y que cuando los consiguen ni siquiera saben qué
hacer con ellos; y claro cómo van a saberlo si las migajas burocráticas son
para el compadre, el amigo, el sobrino, la esposa del amigo, gente que no solo
nunca había militado en un partido, sino que hasta se quejaban de las
organizaciones políticas y descalificaban a los gobiernos. ¿Cómo podrían representar
los ideales del PRD?
Hoy Aguascalientes y México necesitan un partido que de la
lucha en las tribunas, que dicte agenda desde sus principales órganos de
dirigencia, que sus representantes realmente representen a las sociedades, a la
clase desprotegida, ese es el partido al que me afilié y hoy con mucho dolor
ese partido no existe, es por eso que hoy entrego mi renuncia al PRD, mas no a
mis ideales ni a mis sueños de construir una sociedad más justa y equitativa.
¡DEMOCRACIA YA, PATRIA PARA TODOS!

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