Mucho se ha hablado en fechas recientes de las elecciones
internas que está por enfrentar el Partido Acción Nacional pero este año también
el PRD atravesará por un proceso de elección interno para renovar sus órganos de
dirigencia, que va desde los consejos municipales, estatales y el congreso y
consejo nacional, así como comités directivos en los mismos niveles.
Históricamente, para el partido del sol azteca, estos
procesos suelen ser desgastantes, polémicos y en ocasiones llenos de
descalificaciones y acusaciones de las diversas expresiones que conviven al
interior del organismo político; casi siempre, en el nivel que se esté
compitiendo, “hace trampa” el que se
lleva el plato principal por lo que los grupos minoritarios o perdedores no
tardan en descalificar al ganador.
Éstos, los vencedores, buscarán siempre la legitimación
del triunfo obtenido por lo que suele desatarse una serie de de “dimes y diretes” entre los principales
representantes o actores de las llamadas “tribus”
que conforman al PRD y que estuvieron involucrados en la contienda por los
puestos a su interior.
Si bien es cierto que la inconformidad de las minorías es
una de las fuertes criticas que se le suele hacer a los sistemas democráticos, también
es cierto que en la Revolución Democrática poco se aplica ese viejo dicho de
que “la ropa sucia se lava en casa” y
a veces llevándolo hasta la penosa práctica de ensuciar la ropa limpia, es
decir, con el afán de patalear recurren a la falsa acusación y no medir el daño
a la imagen que le hacen a su partido.
Aunque no siempre se recurre a este método ni tampoco
todos lo suelen usar, sí es un recurrente en la vida interna del Partido de la
Revolución Democrática y suele dejar a los de la izquierda mal posicionados ante
la ciudadanía, ya sea para el acercamiento a sus filas o para las elecciones
constitucionales.
El proceso que llevará acabo el PRD este año será de
vital importancia, sobre todo, para enfrentar las elecciones constitucionales
del 2015 donde se renovará la cámara de diputados y que probablemente, junto con
procesos locales (2014, 2015, 2016 y 2017) de cada entidad federativa, marcará
la pauta rumbo a las presidenciales del 2018.
El PRD tendrá que poner especial cuidado en su elección
interna puesto que de ello depende que tan fortalecido saldrá a enfrentar el
próximo proceso electoral federal en el cual no sólo ya no contará con la presencia
del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador -quien ha demostrado
su fuerte liderazgo siendo el opositor más competitivo en las elecciones
presidenciales del 2006 y 2012- sino que también ahora será un contrincante y
opción para quienes simpatizan con la ideología de izquierda con su movimiento,
morena, ahora constituido como partido político.
El método de elección que se empleará en las elecciones
de este partido no está definido aún, ya que en estos días IFE tendrá que aprobar
las reformas que el PRD realizó a sus estatutos entre las cuales destacan los
proceso electivos y la reelección de presidentes. Lo que ya se empieza a definir son los
aspirantes a la presidencia de su Comité Ejecutivo Nacional.
Por un lado tenemos al ex senador Carlos Navarrete Ruiz
con una amplia trayectoria política ocupando diversos puestos al interior del
partido y asimismo escaños en ambas cámaras.
Navarrete, como se le conoce, es respaldado por la corriente Nueva Izquierda,
llamados también “los chuchos”, que
ha tenido la presidencia nacional por dos periodos (6 años) primero de la mano
de Jesus Ortega Martínez quien es su coordinador Nacional y después con Jesus
Zambrano Grijalva; actual presidente, ambos máximos referentes de esta tribu.
Por el otro tenemos a un líder moral de la izquierda y
fundador del PRD; El Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el ex candidato
presidencial en 1988, 1994 y 2000, ex presidente de la Revolución Democrática y
primer Jefe de Gobierno electo del Distrito Federal, ha recibido el espaldarazo
de varias de las corrientes minoritarias del partido y de algunos de los fundadores
del mismo, quienes argumentan debería ser el candidato de unidad.
El Ingeniero ha recibido apoyo inclusive de gente cercana
a Marcelo Ebrad Casaubón, otro de los que han mencionado su interés en dirigir
al PRD y que también fue Jefe de Gobierno del DF y precandidato a la
Presidencia de la República para las elecciones del 2012, aunque su corriente
dentro del partido es minoritaria por lo que se pudiera creer que podría, en un
momento determinado, declinar por la candidatura de Cárdenas Solórzano o si
decidiera contender buscar incrementar su capital político a nivel nacional.
Lo cierto es que Ebrad tiene puesta la mira en la candidatura
a la presidencia para el año 2018 dado que en 2012 se quedó en la línea dejando
pasar a quien fuera el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador.
Y también es cierto que los demás que se apuntaran a dirigir al PRD tendrían escasas
posibilidades de lograrlo por lo que podemos inferir que la competencia verdadera
estará entre los primeros dos.
Si bien Navarrete es un político de probada capacidad y
experiencia; su corriente, la encabezada por los chuchos, ha tenido un gran desgaste por estar al frente del PRD
durante 6 años, primero en 2008 con una ríspida elección interna entre Jesús
Ortega y Alejandro Encinas, apoyado en ese momento por Andrés Manuel López
Obrador, donde un resultado sumamente cerrado dio pie a una fuerte pugna
interna donde se dio mucho de que hablar y que llevó el proceso hasta los
tribunales, además obteniendo un muy mal resultado en las elecciones federales
del 2009 y segundo con Jesús Zambrano a quien se le ha criticado fuertemente la
perdida de ideología del partido por la adhesión al Pacto por México y las
alianzas estratégicas con el Partido Acción Nacional.
Estas circunstancias han generado el descontento de
varios militantes y grupos al interior del PRD, queriendo así sacar a este
grupo mayoritario de la dirigencia nacional y llegando al grado de promover una
candidatura de unidad como la del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que cabe
señalar tendría que esperar a que el IFE de su consentimiento a los cambios
realizados a los documentos básicos del partido, para saber si puede o no
aspirar a la presidencia del partido.
La candidatura de Cárdenas no sólo le podría ofrecer experiencia
y unidad al partido para salir fortalecidos en 2015, también puede rescatar la
ideología y principios que le dieron vida al PRD, como aseguran sus promotores,
ya que es el principal fundador de este organismo político.
Sin duda alguna el Partido de la Revolución Democrática
no la tiene nada sencilla en el camino que tiene que recorrer los siguientes
años, pero servirá para medir la madurez política que ha adquirido este joven
partido a lo largo de sus casi dos décadas y media de existencia y dependerá de
cómo se desenvuelva en el interior de su vida orgánica como ente político.