lunes, 11 de abril de 2011

Tú, Muy Mal...


Con esos Secretarios....


En semanas recientes, pareciera ser que a los secretarios de estado les ha dado por hacer declaraciones fuera de toda proporción, tal son los casos del Secretario de Hacienda y del de Educación Pública, Ernesto Cordero y Alonso Lujambio Respectivamente.

En el caso de Cordero con sus cuentas, de que con 6 mil pesos, una familia podía pagar vivienda, automóvil y colegiatura, seguramente se equivoco al redactar su comunicado o el que le estaba soplando leyó mal y perdió un cero y se refería a 60,000 y no basto con eso, recientemente salió a decir que tenemos una de las gasolinas más baratas del mundo. ¡Ah claro!, vendemos petróleo y luego nos venden gasolina más barata, suena muy lógico, ¿o no?. Seguramente al señor se le hace barato, por que el no la paga, si no que lo hace la SHCP (vía nuestros humildes impuestos), y que más barato que gratis.

El señor Lujambio, secretario de Educación Pública, afirmó que las telenovelas y la televisión son el instrumento más poderoso para fomentar valores y combatir el rezago educativo. Y es verdad que se infunden una gran cantidad de valores a millones de televidentes, eso nos queda muy claro, ya que el número de madres solteras va en aumento y ni hablar de las madres adolecentes, que cada vez reducen las edades en las que dan a luz a un nuevo ser, tal vez por querer imitar a sus estrellas que cada noche, aparecen en televisión, dando clases prácticas de cómo sostener relaciones con el “príncipe azul”. ¡Uy! Pero resulta que el príncipe azul no se queda, resulta que no lucha contra viento y marea por volver con su amada, resulta que está embarazada, resulta que ahora no puede estudiar, que mejor fomento educativo que esto.

También queda claro que son estimuladores del bien hablar, fomentando una excelente gramática, y promoviendo el uso palabras como “güey”, “estúpida” y “golfa” por mencionar algunas, seguramente a nuestros niños de primaria les servirá tener en su vocablo estas adiciones y podrán, decir frases como: “la vieja estúpida me sacó del salón”, “la golfa de la maestra me dejo un chorro de tarea” o ”no sé güey, no hice la tarea, estaba viendo el final alternativo de Teresa”.

Sería prejuicioso poner en tela de juicio lo educativo de las novelas, su fomento de valores y el crear falsas ilusiones en la gente “como el airecito de la rosa de Guadalupe” o “decirle al doctor, revívalo como en las novelas”, ya que nuestro secretario de educación asevera que gracias a estas novelas, la televisión no es una caja tonta, sino al contrario, podría ser la caja más lista.

En este momento, lo único que me pasa por la mente, es que seguramente este hombre recibió esa educación o una similar, no veo otro sentido para que aplauda este pobre circo.

Lo más penoso del asunto es que personajes como estos, a los que un humilde escritor refiere, buscan ser Presidentes de nuestro ya de por sí, pobre y devastado país, por eso solo me queda decir Lujambio, Tú muy mal!.

2 comentarios:

  1. jaja entretenido el artículo más en la parte donde mencionas a los de las novelas... chistoso y lamentable pero cierto U_U jeje.
    Por eso, mi propósito de año nuevo en vez de leer libros será echarme todas las novelas del 2, además para empezar a decir "pecsi" en vez de pepsi jojo...

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  2. Vaya la vdd k yo no veo noticias pero mira k si dicen sandeces nuestros políticos, me pareció bueno el artículo!!

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