lunes, 28 de marzo de 2011

Se nos va la grande...

por L.E. Josue Emmanuel Aguilar Campos



Ayer Domingo se realizó una consulta ciudadana en el Estado de México, donde se le cuestionó al ciudadano de la siguiente manera: ¿Estarías de acuerdo en una alianza entre el PAN y el PRD que propongan un/a candidato/a con un programa de gobierno común?, como respuestas a los participantes se ofrecieron tres: si, no y no sé. Como resultado de este exitoso ejercicio democrático, y reitero que es exitoso no por el resultado si no por la participación de casi un cuarto de millón de ciudadanos, se obtuvo que cerca de un 76 % se encuentra de acuerdo, aproximadamente un 19 % en desacuerdo y apenas un 5 % no sabe o no contestó.

Estos resultados dejan entrever que las encuestas que previamente se habían realizado, arrojaron numerosas fallas -o manipulaciones-, ya que el resultado aprobatorio estuvo muy por encima del margen de error que aseveraban, llegando a ser hasta un 20 % superiores a dichos sondeos.

Esto podría disgustar a algunos, pero seguramente no será a los Perredistas ni a los Panistas, que democráticamente, salieron a emitir su opinión, sino que me refiero a aquellos que durante meses se opusieron a la alianza PAN-PRD, y me refiero a dos grandes figuras de la política nacional que se encuentran en plena lucha por llegar, primero a la candidatura, y luego a la presidencia de la republica. ¿Ya adivinaron de quienes se trata?, ¿No?, pues bien me refiero a Enrique Peña Nieto que tiene cerca de 5 años en campaña rumbo al 2012 y al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, que tras el fraude electoral de 2006 ha navegado bajo la bandera de presidente legitimo y busca lograr de nuevo el triunfo.

Estos personajes, sin duda únicos, en los últimos meses estuvieron promoviendo, con sus simpatizantes, uno abiertamente y otro por debajo del agua, el “no” a la alianza en el Estado de México, promoción en la que seguramente gastaron mucho tiempo, esfuerzo y sobretodo él nunca despreciado dinero, que en política es una herramienta por demás útil, y que si vemos en costo-beneficio, no les fue nada bien y probablemente les signifique a ambos, por ahora aliados, una zancadilla rumbo a sus aspiraciones presidenciales.

¿Por qué?, la respuesta es sencilla, Andrés Manuel tiene enfrente a un candidato quizás con menor rechazo, me refiero al Jefe de Gobierno Marcelo Ebrad, y es que siempre se ha mostrado como un político diplomático, como una figura pública que no se enfrasca en conflictos o declaraciones polémicas, es decir hace lo “políticamente correcto”

Quizás eso es algo que le perjudico mucho al señor AMLO en 2006 y al cual, por cierto, no le han salido muy bien las cosas últimamente, a raíz del suceso de 2006, trató de imponer a Alejandro Encinas como presidente nacional del PRD, objetivo que no logró, sus reiteradas manifestaciones pasaron de ser una protesta social a una molestia para la ciudadana, inclusive hasta enfrentar a la iglesia católica irrumpiendo en la catedral. Recordamos también el caso “Juanito” en Iztapalapa donde no ocurrió exactamente lo que él quería. Y más recientemente, su licencia que fue muy mal vista, tanto por militantes como por los medios, el no lograr que Dolores Padierna llegara a la Presidencia del Partido y su promoción a la no alianza en el Estado de México.

En el caso de Enrique Peña Nieto, que su plus ha sido una campaña meramente mediática y de posicionamiento, a cargo del duopolio televisivo, es bien sabido que el no ganar el estado que actualmente gobierna sería como si cavara su propia tumba ante su más fuerte rival al interior del PRI, un gigante de su partido y personaje de gran peso en la política mexicana, el senador Manlio Fabio Beltrones, y es por ello que le ha preocupado tanto la alianza PAN-PRD, ya que en un estado con votaciones terciadas, este factor puede ser determínate para decidir el futuro del gobierno mexiquense.

Es aquí donde se vuelve interesante el escenario para la elección en el Estado de México, ya que los gobiernos priistas son conocidos por saber mantener el gobierno, pero con una alianza en la oposición tan competitiva como la de dos grandes partidos en dicho estado, puede que le dé un vuelco impresionante a los pronósticos que durante los últimos años se han hecho, el regreso del PRI a los pinos con Enrique Peña Nieto. Solo el tiempo nos dará la razón o corregirá nuestros errores.

Por ultimo quiero agregar que en la economía, la competencia genera que las empresas realicen mejores productos y bajen los precios, beneficiando al directamente consumidor, y solo espero que la competencia que se está generando en territorio mexiquense con las alianzas, sea al igual que en la economía, la benefactora de los demandantes, los ciudadanos.